Alfredo Hualde Alfaro, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (COLEF), publicó en El Correo Fronterizo una nota de opinión titulada «Perfiles laborales y conductores de Uber: notas a dos encuestas del BID», en la que examina las características del trabajo en Uber en América Latina a la luz de dos estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizados en 2018 y 2024.
Según el análisis, las plataformas de transporte digital han crecido de forma acelerada en la región: Uber opera en más de 18 países latinoamericanos, con una base de más de 35 millones de usuarios y más de 7 millones de conductores. En este contexto, las encuestas del BID, aplicadas a miles de conductores en ocho países (Brasil, Chile, Colombia, México, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana y Argentina), ofrecen una de las miradas más amplias disponibles sobre el sector.
Los datos muestran un perfil mayoritariamente masculino (91% hombres), con una edad promedio de 41,3 años y una presencia significativa de personas en la última fase de su vida laboral (16,7% mayores de 54 años). El nivel educativo es alto en comparación con el promedio regional: 57% de los conductores ha completado educación terciaria, aunque con variaciones entre países (México 48%, Argentina 47%, Brasil 45%).
Entre 2018 y 2024 aumentó la proporción de conductoras mujeres en todos los países encuestados, aunque siguen siendo solo 9% del total. Las mujeres permanecen en línea menos horas que los hombres (16 horas semanales frente a 20) y utilizan menos la plataforma en horario nocturno, lo que el informe atribuye en parte a responsabilidades familiares.
La intensidad del trabajo en la plataforma varía considerablemente. En promedio, 40% de los conductores se conecta entre 10 y 30 horas semanales, 35% menos de 10 horas y 25% más de 30 horas. Los conductores brasileños reportan el promedio semanal más alto (24 horas), seguidos por los mexicanos (22,9 horas). Estas cifras incluyen todo el tiempo de conexión a la aplicación, no solo los viajes completados.
Hualde Alfaro subraya que, aunque las jornadas son en promedio menores que las del empleo tradicional en la región, para una proporción importante de conductores el ingreso de la plataforma no es residual: 64% cubre la totalidad o la mayoría de los gastos del hogar y más de la mitad del ingreso familiar proviene de Uber. En México, esta proporción es particularmente alta.
El ingreso promedio por hora reportado fue de 7,3 dólares, con variaciones entre países: Costa Rica lidera con 9,2 dólares por hora, seguido de Argentina (8,9), Chile (8,8) y México (7,9). Entre 2019 y 2024, el ingreso por hora aumentó en tres de los cuatro países comparados, excepto en México, donde disminuyó de 8,7 a 7,9 dólares.
Solo 27% de los encuestados mantuvo su empleo anterior al unirse a Uber. Quienes dejaron su trabajo previo trabajan en promedio 22,3 horas semanales en la plataforma, frente a 13 horas de quienes conservaron su empleo. Además, 53% reportó tener otras ocupaciones mientras conduce, pero 23% depende exclusivamente de Uber para su actividad económica (29% en México).
Un dato relevante es que la proporción de conductores que tenían empleo antes de unirse a la plataforma aumentó del 77% en 2019 al 84% en 2024, lo que sugiere que Uber se utiliza cada vez más como alternativa tras la pérdida o el cambio de empleo, más que como opción para personas desempleadas.
El autor destaca que, si bien la mayoría de los países sigue considerando a los conductores como trabajadores independientes, Chile y México han introducido reformas significativas. Chile adoptó en 2023 un enfoque regulatorio híbrido que distingue entre trabajadores dependientes e independientes, otorgando a estos últimos ciertos derechos como contratos escritos y transparencia salarial. En México, las plataformas retienen mensualmente impuestos sobre la renta de los conductores (tasa progresiva del 3% al 9%), un mecanismo innovador para formalizar sin convertir en asalariados.
Hualde Alfaro concluye que la variedad de situaciones —conductores que combinan Uber con otros empleos, quienes dependen exclusivamente de la plataforma, quienes la usan como complemento estudiantil o como estrategia ante la pérdida de empleo— ilustra la dificultad de diseñar una regulación única que beneficie a todos. La necesidad de preservar la flexibilidad horaria, señala, obstaculiza la posibilidad de establecer regulaciones aplicables por igual a todos los empleados de las plataformas de transporte.
La publicación contribuye al debate regional sobre trabajo en plataformas digitales y se alinea con líneas de investigación como las de INSEAI, que analizan las nuevas manifestaciones de la informalidad en contextos de transformación digital y proponen enfoques de política orientados a la formalización, la inclusión laboral y la protección social.
International Network for Knowledge and Comparative Socioeconomic Analysis of Informality and the Policies to be Implemented for their Formalization in the European Union and Latin America
Horizon Europe Project 101182756 — INSEAI 2023