
Michael Frosch, Organización Internacional del Trabajo
El concepto de economía informal está ampliamente extendido. Aparece en estudios sobre pobreza, productividad, protección social, segmentación del mercado de trabajo, emprendimiento y desarrollo económico. Sin embargo, a pesar de su importancia, los investigadores se enfrentan a menudo a una dificultad sorprendentemente básica: no todo el mundo entiende lo mismo cuando habla de informalidad.
Los debates sobre la informalidad suelen verse complicados por la existencia de varios conceptos relacionados, como la economía informal, la economía no observada, la economía sumergida y el trabajo no declarado, por mencionar solo algunos. En ocasiones, estos conceptos se utilizan indistintamente, lo que puede dar la impresión de que la propia informalidad carece de una definición clara. En realidad, el concepto de economía informal se sustenta actualmente en definiciones estadísticas y criterios operativos acordados internacionalmente. Estos se apoyan en normas estadísticas anteriores y, al mismo tiempo, reflejan más de dos décadas de avances metodológicos y de experiencia de los países en la medición de la informalidad.
Por ello, la adopción de la Resolución sobre las estadísticas de la economía informal en la 21.ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), celebrada en 2023, constituye un hito importante. La resolución establece el primer marco estadístico internacional integral para la economía informal y proporciona una base consensuada a escala mundial para su medición.
Por qué importa la informalidad
Antes de abordar el propio marco, conviene recordar por qué es importante la informalidad. La informalidad no se limita a un determinado tipo de trabajador, empresa o país. Existe en distintos sectores, ocupaciones y situaciones laborales, y está presente tanto en las economías de renta baja como en las de renta media y alta.
Pensemos en tres trabajadores. Un camarero empleado en un restaurante registrado cuyo empleador no cotiza al sistema de seguridad social y que no tiene acceso a bajas por enfermedad remuneradas ni a vacaciones pagadas. Un vendedor ambulante de comida que desarrolla su actividad en un negocio no registrado. Una hija que ayuda habitualmente en la explotación agrícola familiar sin una relación laboral formalmente reconocida. Sus situaciones son muy diferentes, pero, según el marco estadístico, los tres pueden considerarse trabajadores informales. Lo que los une es que sus actividades productivas no están efectivamente cubiertas por mecanismos formales. De distintas maneras, quedan fuera de los sistemas que regulan las actividades económicas y proporcionan protección y apoyo a trabajadores y empresas.
Las consecuencias van más allá de los propios trabajadores. Para estos, la informalidad suele implicar un menor acceso a la protección social, las prestaciones laborales, los derechos laborales y la seguridad de los ingresos. Para las empresas, puede limitar el acceso a la financiación, los mercados y las oportunidades de crecimiento. Para los gobiernos, la informalidad reduce el alcance de las regulaciones y las políticas públicas, al tiempo que restringe la recaudación tributaria. Por tanto, la informalidad no es solo una cuestión relacionada con el mercado de trabajo. También afecta al desarrollo empresarial y a la gobernanza.
La magnitud del fenómeno refuerza su importancia. Según estimaciones recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), alrededor de 2.000 millones de trabajadores, el 58 % de la población ocupada mundial, tienen un empleo informal. Por ello, comprender y medir la informalidad es esencial tanto para la investigación como para la formulación de políticas públicas.
Del sector informal a la economía informal
La evolución de las normas estadísticas internacionales refleja la evolución de nuestra comprensión de la propia informalidad. La primera norma estadística internacional, adoptada en 1993, se centró en el sector informal. El énfasis se situaba en identificar las empresas informales. Una década después, el concepto de empleo informal amplió la perspectiva analítica al reconocer que los trabajadores podían encontrarse en situaciones de informalidad incluso cuando estaban empleados en el sector formal o por hogares. Ambos conceptos supusieron avances importantes. Sin embargo, captaban perspectivas diferentes de un fenómeno más amplio y, con frecuencia, se aplicaban de manera ligeramente distinta entre países.
La resolución de la 21.ª CIET reúne estas perspectivas en un único marco centrado en la economía informal. En lugar de tratar por separado a las empresas y los puestos de trabajo, los vincula dentro de una estructura estadística coherente. Esto puede parecer un perfeccionamiento técnico, pero tiene implicaciones importantes. Proporciona a investigadores, estadísticos y responsables de las políticas públicas un marco común para analizar a los trabajadores, las empresas y las actividades productivas, mejorando tanto la coherencia como la comparabilidad.
Un consenso mundial
Uno de los aspectos menos visibles de las estadísticas internacionales del trabajo es el proceso mediante el cual se elaboran las normas. La resolución de la 21.ª CIET no surgió de una única institución ni de un solo proyecto de investigación. Fue el resultado de un proceso de varios años en el que participaron oficinas nacionales de estadística, organizaciones de trabajadores, organizaciones de empleadores y organismos internacionales, así como de consultas regionales realizadas en todas las regiones del mundo.
Alcanzar un acuerdo no fue simplemente un ejercicio técnico. La informalidad adopta formas distintas entre países y regiones y refleja perspectivas diversas. Elaborar un marco que resultara pertinente para estas diferentes realidades exigía equilibrar la claridad conceptual con la aplicabilidad práctica. Por tanto, la relevancia de la norma resultante reside no solo en las propias definiciones, sino también en el amplio consenso internacional que las respalda. Este consenso es especialmente importante para la comparabilidad internacional, ya que las normas estadísticas solo cumplen su finalidad cuando son aceptadas y aplicadas en los distintos países.
¿Qué es la informalidad?
Quizá la contribución más importante de la nueva norma sea que ofrece una respuesta clara a una pregunta que suele generar confusión: ¿qué hace exactamente que una actividad sea informal?
La resolución define las actividades productivas informales como aquellas realizadas por personas o unidades económicas que, de derecho o de hecho, no están cubiertas por mecanismos formales. Esta definición remite a la relación entre los agentes económicos y las instituciones que regulan y protegen la vida económica.
Los mecanismos formales incluyen la legislación laboral, los sistemas de seguridad social, los procedimientos tributarios, las regulaciones comerciales y otros mecanismos institucionales que proporcionan reconocimiento, derechos, obligaciones y protección.
Es importante destacar que el marco reconoce dos vías generales hacia la informalidad. La primera se produce cuando no existe cobertura legal. Determinados trabajadores, actividades o empresas pueden quedar simplemente fuera del ámbito de aplicación de la normativa vigente. La segunda se produce cuando existe cobertura, pero esta resulta ineficaz en la práctica. Los trabajadores pueden tener derecho legal a la protección social y a las prestaciones laborales, pero carecer de acceso efectivo a ellas. Las empresas pueden estar obligadas a registrarse y pagar impuestos, pero permanecer fuera de los sistemas formales.
Las definiciones introducidas en la resolución de la 21.ª CIET también aclaran la relación entre la economía informal y conceptos afines, como la economía no observada, la economía ilegal y el trabajo no declarado. Aunque existen solapamientos, estos conceptos responden a finalidades analíticas diferentes y no deben tratarse como intercambiables.
Un marco estadístico integral
La nueva resolución proporciona un marco integral que abarca tanto a las unidades económicas como a las personas. La economía informal se define como el conjunto de actividades productivas informales realizadas por personas o unidades económicas, independientemente de que dichas actividades se lleven a cabo a cambio de una remuneración o con ánimo de lucro.
Una innovación fundamental es que integra las normas estadísticas del trabajo más recientes relativas al trabajo y las relaciones laborales, creando una estructura coherente que vincula a los trabajadores, los puestos de trabajo, las empresas y las actividades productivas. El marco también introduce definiciones más claras del sector formal, el sector informal y el sector de producción de los hogares para uso propio y de la comunidad, junto con definiciones operativas más sólidas del empleo informal.
El resultado es un marco que ofrece fundamentos conceptuales más sólidos y, al mismo tiempo, mejora la medición práctica de la informalidad.
Por qué unas mejores definiciones permiten obtener mejores evidencias
La claridad conceptual es importante porque la forma de medir condiciona nuestra comprensión de los fenómenos. La naturaleza y la estructura de la informalidad difieren entre países y regiones. En algunos países, la informalidad se asocia principalmente con trabajadores por cuenta propia que desarrollan actividades empresariales a pequeña escala. En otros, una proporción significativa de la informalidad corresponde a asalariados cuyos puestos de trabajo no están formalmente reconocidos o protegidos.
Sin definiciones y enfoques de medición comparables, resulta difícil distinguir las diferencias reales entre países de las que se derivan de la metodología estadística. El nuevo marco aborda este problema mediante definiciones operativas más claras y orientaciones más sólidas para la medición. También introduce un marco de indicadores que permite a los países ir más allá de una única cifra agregada y examinar la estructura y la composición de la informalidad.
Para los investigadores, esto genera oportunidades de realizar análisis comparativos más significativos. Para los responsables de las políticas públicas, proporciona una base empírica más sólida para diseñar intervenciones dirigidas a grupos específicos de trabajadores y empresas de la economía informal.
De las normas a su aplicación
La adopción de una norma estadística es solo el primer paso. Su valor depende, en última instancia, de su aplicación. Muchos países ya están adaptando sus encuestas de población activa y otros instrumentos estadísticos para ajustarlos al nuevo marco. La OIT ha desarrollado modelos de cuestionarios, orientaciones metodológicas y herramientas de aplicación para apoyar este proceso.
La integración del marco en el Sistema de Cuentas Nacionales de 2025 constituye otro hito importante. Refleja una convergencia entre las estadísticas del trabajo y las estadísticas macroeconómicas, y refuerza el reconocimiento de la economía informal como un concepto estadístico por derecho propio.
No obstante, persisten desafíos. En algunas regiones siguen existiendo lagunas de datos y los países difieren en su capacidad estadística. Por tanto, será necesario mantener los esfuerzos para mejorar la armonización y ampliar la disponibilidad de datos comparables.
Perspectivas de futuro
La adopción de la resolución de la 21.ª CIET no significa que vayan a desaparecer los debates sobre la informalidad. Esta sigue siendo un fenómeno complejo y cambiante que refleja realidades económicas diversas en todo el mundo. Lo que ha cambiado es que ahora existe un lenguaje estadístico compartido para describirla dentro de las estadísticas oficiales.
Por primera vez, los especialistas en estadísticas del trabajo, los expertos en contabilidad nacional, los investigadores y los responsables de las políticas públicas disponen de un marco común que integra las empresas informales, el empleo informal y otras formas de actividad productiva informal en un conjunto coherente.
Este logro puede parecer técnico, pero sus implicaciones son de gran alcance. Unos mejores conceptos permiten una mejor medición. Una mejor medición permite obtener mejores evidencias. Y unas mejores evidencias mejoran, en última instancia, nuestra capacidad para comprender una de las características más importantes de los mercados de trabajo de todo el mundo.
En este sentido, la resolución de la 21.ª CIET es más que una nueva norma estadística. Constituye la base para una comprensión más coherente y comparable de la informalidad a escala mundial.
International Network for Knowledge and Comparative Socioeconomic Analysis of Informality and the Policies to be Implemented for their Formalization in the European Union and Latin America
Horizon Europe Project 101182756 — INSEAI 2023