
Shirley Benavides Vindas
Universidad Nacional, Costa Rica
El estudio de la informalidad laboral en el desarrollo del pensamiento económico, ha estado presente de manera directa e indirecta, ha sido discutida desde los principales enfoques: la crítica marxista, la economía crítica o heterodoxa, la institucionalista y la política o ideológica, entre otras; lo que demuestra la necesidad de evolucionar en la construcción de este concepto, por ser un tema generado por aspectos multidimensionales, algunos más complejos que otros, pero que posibilitan comprender sus principales determinantes y consecuencias.
Se considera preciso una discusión sobre la evolución dicho término, desde un nivel multidimensional en el contexto actual, transitando desde la concepción de “fuera del sistema formal”, a una visión más integral, que incluye la ausencia de una serie de derechos y libertades fundamentales para evitar la exclusión social y económica, lo que conlleva a una situación de precarización.
Se ha pasado de una visión marxista, pasando a un enfoque dualista informal o tradicional y el formal o moderno, a otros mucho más amplios e integradores para su análisis, como los estructuralistas, legalistas, voluntaristas, institucionalistas, sobrevivencia, los cuales, marcan rutas que facilitan conocer los determinantes y barreras que evitan la incorporación de la población económicamente activa (PEA), a la formalización con las ventajas que ello presenta.
Entender su evolución, posibilita, además, comprender los cambios en el contexto laboral que se han venido presentando en el transcurrir de los tiempos, como lo es la revolución tecnológica con su virtualidad, lo que ha generado diversos servicios, como las plataformas digitales-, que posibilitan los freelancers globales sin contrato ni protección; aspectos que llevan a la discusión sobre la necesidad de generar empleos inclusivos y de calidad, propuestos por la OIT.
Por lo tanto, explicar la evolución de los diversos enfoques, permite una mejor comprensión del trabajo informal, el análisis de la efectividad de las políticas públicas que tratan de cerrar brechas de desigualdad, adaptar el análisis a los entornos actuales, y por qué no, aportar a la discusión teórica existente.
El desarrollo de algunos enfoques teóricos, hasta donde es posible de una manera cronológica, permitirá conocer su evolución en el tiempo, con sus respectivos aportes a la evolución del concepto.
Sí bien la informalidad laboral ha sido generalmente interpretada como una anomalía del desarrollo económico, o una señal de debilidad institucional, desde una perspectiva marxista, esta situación no constituye un error del sistema, sino una expresión inherente del modo de producción capitalista, lo que permite la precariedad, la exclusión y la falta de derechos laborales que caracterizan al trabajo informal responden a lógicas estructurales que favorecen la acumulación de capital.
Marx, presenta una definición relacionada al trabajo que cabe resaltar: “Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el conjunto de las facultades físicas y mentales que existen en la corporeidad, en la personalidad viva de un ser humano y que él pone en movimiento cuando produce valores de uso de cualquier índole.” (P.203); hace referencia al “ejército industrial de reserva”, lo que permite a los capitalistas controlar los conflictos laborales y flexibilizar el mercado de la fuerza de trabajo activa, reduciendo salarios y condiciones laborales, situación que no solo posibilita la informalidad, sino también el empleo precario, que es una forma funcional de apropiación del plusvalor.
Por su parte, Keynes, señaló que la teoría de la demanda efectiva, explica el desempleo involuntario en función de insuficiencias de esta demanda, esto sin llegar a señalar explícitamente el empleo informal, como tal, explica que el nivel de ocupación se determina por la demanda efectiva, definida como la intersección de la función de demanda agregada y de oferta agregada. Por lo que, una insuficiente demanda efectiva crea problemas de desempleo, pese a que la ocupación está en función de la oferta agregada de empleo.
Por su parte, economistas keynesianos como Joan Robinson [1936] se refirió a la existencia de un “empleo disfrazado”, definido como “el conjunto de ocupaciones inferiores que realizan los obreros despedidos, donde el término “inferior” se asocia con el bajo nivel de productividad que presenta; el principio de la demanda efectiva puede generar desempleo y ello constituye el estado normal de las cosas, ya que no se cumple el supuesto de pleno empleo. Una reducción de la demanda efectiva ocasiona una disminución del nivel de empleo en las industrias, lo que incrementa el desempleo disfrazado por la ausencia de un subsidio por desempleo.
La teoría neokeynesiana, ha realizado esfuerzos para presentar, desde el lado de la oferta, enfoques que expliquen la informalidad laboral, como lo son los planteamientos de las teorías del escape y la de exclusión, aludiendo a las imperfecciones del mercado laboral, como efecto a decisiones racionales de los agentes económicos, que los lleva a insertarse en la informalidad, o por el excedente de mano de obra que se libera de un sector económico -básicamente el primario- y que los otros dos sectores no tienen la capacidad de absorberlos, particularmente por un bajo crecimiento de la economía.
Cabe indicar que la productividad marginal -el salario-, es mayor en el sector moderno o formal que en el informal, que la expansión del sector moderno, mediante el proceso de acumulación de capital, absorbe mano de obra del sector de subsistencia, aumentando su plusvalía y la formación de capital, lo que se interrumpe cuando se agota el excedente de mano de obra, dando paso a que los excluidos pasen a la informalidad laboral, en búsqueda de opciones de generación de ingresos.
Por su parte, la teoría del mercado dual presentada por los estadounidenses Doeringer y Piore (1971), brinda un marco teórico relevante para comprender los fundamentos estructurales de la segmentación del empleo y su relación con fenómenos como la informalidad laboral, señalando que lo laboral se divide en dos segmentos: uno primario con altos salarios, oportunidades de ascenso, buenas condiciones laborales, estabilidad, versus los empleos en el mercado secundario donde es todo lo contrario de lo señalado, esto último, es el resultado de la exclusión de personas del empleo formal debido a las barreras estructurales y económicas, posibilitando la discriminación y la pobreza en ese estrato de la sociedades, a través de la informalidad.
Desde esta perspectiva la informalidad laboral puede interpretarse tomo una manifestación concreta del mercado secundario, mediante una segmentación estructural del mercado de trabajo, donde se ubican grandes sectores de la población como los jóvenes, las mujeres, y trabajadores con bajo nivel educativo o en condición de migrantes. Desde esta perspectiva, la informalidad no desaparecerá únicamente mediante la imposición de normas o incentivos a la formalización, sino que requiere transformaciones más profundas: políticas industriales que aumenten la productividad, estrategias de inclusión laboral y mejoras en la educación y capacitación.
La Organización Internacional del Trabajo -OIT- en su Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo -CIET- (2003), presenta una clasificación del sector y el empleo informal, los definieron como, sector informal a las unidades de producción como unidades de observación, mientras que el concepto de empleo informal se refiere a los empleos como unidades de observación.
Para la OIT la informalidad laboral, es analizada como un fenómeno multidimensional, incluyendo tanto el empleo no registrado como las malas condiciones laborales que afectan a los trabajadores informales; razón por la cual, no solo se refiere al empleo no registrado, sino también al trabajo decente, el cual, lo ha caracterizado como el cumplimiento de las aspiraciones de las personas durante su vida laboral, mediante un empleo productivo que genere un ingreso justo, la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para todos, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social, libertad para que los individuos expresen sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y la igualdad de oportunidades y trato para mujeres y hombres.
Otro enfoque es el modelo de la transacción imperfecta, mediante el cual, se entiende la informalidad laboral desde la teoría de los costos de transacción de Williamson (1975), vinculada al enfoque de la nueva escuela institucional, que señala, en el marco del modelo de transacción imperfecta, por lo tanto, la informalidad laboral es el resultado de la asimetría de información y costos de transacción, así como la falta de confianza entre empleadores y trabajadores, ya que esta situación puede llevar a limitar formalidades e impulsar el sector informal de la economía. Este modelo permite analizar la informalidad laboral, más allá de la marginación económica, además, toma en cuenta la institucionalidad, en su eficiencia y costos de transacción, lo que permite una visión más allá del crecimiento económico.
El desarrollo y libertad del Premio Nobel de Economía de1998, Amartya Sen (1990) define el desarrollo más allá del crecimiento económico, sino como expansión de las capacidades y libertades que le posibilitan las oportunidades reales de las personas, La reducción de las libertades de elección real de los trabajadores sobre cómo y dónde quieren emplearse, los excluyen de la posibilidad de formalizarse, una economía con alta informalidad puede tener crecimiento, pero si no expande libertades y capacidades, no es un verdadero desarrollo, según este enfoque.
Por su parte, North (1990), otro Premio Nobel de Economía, demostró la importancia de las instituciones, como generadoras de las reglas de juego en una economía para su desarrollo. Razón por la cual, la calidad institucional en un determinado territorio posibilita o no la informalidad laboral, al no regular o proteger, de manera adecuada, los derechos de los trabajadores. En el neo-institucionalismo, la informalidad laboral es parte del resultado de las instituciones relacionadas con lo laboral deficientes o inexistentes, que no logran proteger a los trabajadores ni garantizar el cumplimiento de las reglas del juego laborales, la institucionalidad define la distribución de los recursos, qué tan inclusiva o excluyente, impactando directamente en el desarrollo social, la equidad.
A lo anterior, se suman los investigadores Acemoglu y Robinson, también Premios Nobeles de Economía (2024), quienes posibilitan una ruta clara para demostrar que la informalidad laboral, es estimulada no es solo por factores individuales o empresariales, sino también por barreras estructurales de instituciones que generan asimetrías en el mercado de trabajo; su reducción requiere transformaciones profundas en las instituciones políticas y económicas garantizando oportunidades para el crecimiento económico y el desarrollo para toda la sociedad.
Por su parte, desde la economía del trabajo, que predomina algunos fundamentos de la escuela clásica y neoclásica, la informalidad se entiende como el empleo que no está sujeto a las mismas normas de compensación, estabilidad o seguridad como formal. Los trabajadores informales se ven forzados a operar en este sector debido a las distorsiones del mercado laboral, por lo que, la informalidad es el resultado de un proceso de adaptación de los trabajadores, ante las restricciones impuestas por las regulaciones que generan fallas en el mercado de trabajo. Es un enfoque estructuralista que diferencia los sectores laborales dentro del mercado laboral, en el informal se convierte en la salida para obtener ingreso a los trabajadores excluidos de la formalidad, lo que según el autor da paso a la visión dualista y la integradora de ésta; generado debido a que el mercado laboral formal no tiene la capacidad de absorber a toda la fuerza de trabajo disponible, debido a la falta de un mejor crecimiento económico. Esto sugiere que la informalidad es una consecuencia de un crecimiento económico insuficiente y de restricciones estructurales.
Para el modelo de supervivencia y la economía sumergida, conceptualiza la informalidad como una estrategia de supervivencia para aquellos que no pueden acceder a trabajos formales debido a la falta de alternativas en el mercado laboral formal; para Schneider y Enste (2000), la informalidad es una forma de adaptación ante la exclusión económica y la falta de oportunidades en el sector formal, siendo la opción para la generación de sus ingresos, con algunos efectos para la economía formal, tales como:
La teoría de Cadenas Globales de Mercancías (CGM) desarrollada en la década de 1990 por sociólogo y economista estadunidense Gary Gereffi, proporciona un marco analítico que se puede aplicar para comprender cómo la informalidad laboral puede surgir o mantenerse en economías insertas en procesos de globalización productiva, situación que puede llevar a se puede contratar a proveedores informales o pequeñas unidades productivas que no cumplen con regulaciones laborales estimulando, la inserción en cadenas globales la informalidad laboral como parte de una estrategia de competitividad, facilitando condiciones precarias para los trabajadores, como la ausencia de contratos formales que excluyen los derechos laborales básicos.
Desde la teoría del Escape y la Exclusión del Banco Mundial, Malony y sus colegas (2007) señalan que la informalidad es un fenómeno multidimensional, ya que los agentes interactúan con el Estado a lo largo de varias dimensiones, creando una gran área gris entre los extremos de completo cumplimiento y no cumplimiento de las leyes y es examinada a través de dos perspectivas: la visión de “exclusión” y la “voluntaria”. En la visión de exclusión, los trabajadores preferirían los beneficios de los trabajos formales, pero son excluidos de éstos debido a la segmentación del mercado laboral y a rigideces institucionales, pero –de nuevo– puede surgir del dualismo económico, las barreras a la movilidad laboral (geográficas o de información), salarios de eficiencia, o evasión coordinada de impuestos a las ventas y a la nómina. En contraste, la visión voluntaria sugiere que los trabajos informales esencialmente reflejan decisiones implícitas de los trabajadores, dadas sus preferencias, habilidades, costos y beneficios de la formalidad y la disponibilidad de otros medios de protección social.
Es relevante indicar que las rigideces al mercado laboral no son generadas exclusivamente por el gobierno, el parque empresarial, puede aportar a ello, mediante restricciones al contratar, por ejemplo, edad, género, habilidades, lugar de residencia, entre otros. Los excluidos por dichas barreras de entrada al mercado laboral formal, tratarán de generar un ingreso y el mercado informal será su opción.
Por su parte, cabe resaltar la relación entre género e informalidad laboral, la cual, revela una dimensión crítica de las desigualdades estructurales que persisten, en los mercados laborales contemporáneos; pero los determinantes y las características son diferentes según el sexo; para las mujeres tienden a formar parte de la empleabilidad informal, por aspectos tales como la cultura, su función de cuidado con la familia, entre otros aspectos, que le llevan a una realizar labores generadoras de ingreso de baja productividad; situación que las inducen hacia la precariedad y a la ausencia de protección social.
Otro enfoque interesante para señalar se refiere a la visión que tenía el Papa Francisco, quien convocó a los Encuentros de Movimientos Populares, en donde resaltaban las 3 T: Tierra, Techo y Trabajo, en este marco señalo que la economía no debe de ser de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye no debe ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común señalaba que la verdadera inclusión es esa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.
Como se ha expuesto en el recorrido realizado por los diversos enfoques teóricos, los determinantes de la informalidad, pueden ser multidimensionales, y por supuesto que se ven permeados de rasgos ideológicos en diversos niveles de sus planteamientos de ideas sobre lo que debe ser la economía y la sociedad en su conjunto, de ello, existe una convergencia directa sobre cómo se concibe los mercados laborales y su rol en las actividades productivas y en el mercado en general, la ideología es relevante.
Desde el marxismo crítico la informalidad como forma de explotación capitalista, a través del ejército industrial de reserva, vinculada a una estrategia del capital para apropiarse del plusvalor, brindar “flexibilidad” o “autonomía” a los trabajadores. En el Posmarxismo, la posición de P. Bourdieu, por ejemplo, se reafirma la hegemonía ideológica, y el trabajador informal interioriza esa dominación simbólica, con lo que el sistema justifica la precariedad, verbigracia con el discurso de la “autonomía”, para ocultar relaciones de explotación. Las ideologías influyen en cómo los sujetos interpretan su propia situación laboral; la idea del “autoempleo” en la informalidad muchas veces es parte de una construcción ideológica que justifica la falta de derechos como libertad y responsabiliza al individuo por su situación.
Por otra parte, para el utilitarismo en la maximización de la eficiencia económica, se puede generar inseguridad social, desigualdad y sufrimiento; como lo ha expuesto Amartya con su enfoque en capacidades, vinculándolo a la falta de libertad real para elegir formas de vida en todos los planos, incluyendo lo laboral. La informalidad implica una forma de invisibilizar y desvalorizar al trabajador, negándole el reconocimiento social como sujeto de derechos y contribuyente al bien común, impulsándolo a condiciones de precariedad.
Por su parte, el neoliberalismo, como ideología económica y política, la informalidad suele ser vista como una forma de "emprendimiento individual", que posibilita una opción ante el desempleo, lo que posibilita la flexibilización laboral, pero fuera de la regulación, el mismo Harvey, D. (2007) sostiene que el neoliberalismo reestructura el trabajo, desmantelando protecciones laborales y promoviendo la precariedad. El liberalismo clásico de Locke y Smith y, el utilitarismo, consideran la informalidad como una solución al exceso de regulación: el trabajador informal es libre, autónomo y emprendedor.
Por lo tanto, esta condición laboral presente en muchas economías, especialmente en países en desarrollo, no solo debe analizarse desde la lógica económica, debido a que la orientación de la institucionalidad -política pública su diseño, ejecución y control- están condicionadas por marcos ideológicos que la orientan, sino desde un enfoque más integral que incluya la ideología que domina la sociedad estudiada. Otro grupo de ideas se encuentra lo planteado por el neo-institucionalismo, relacionado con la efectividad de las instituciones, que juegan un rol clave en la configuración del entorno laboral; si son ineficientes o corruptas, o extractivas, en palabras de Robinson y Acemoglu, limitan la capacidad del Estado en su ejecución y fiscalización, proveer de los derechos laborales, lo cual, puede fomentar la informalidad.
Por supuesto, que la ejecución de institucionalidad no es neutra, se ve permeada por la ideología económica dominante del tipo de gobierno en la que está inmersa; en ideologías liberales, se interpreta la informalidad como un resultado de regulaciones excesivas con altos costos para la formalización laboral, acompañado de rigideces institucionales, por lo tanto, el rol del Estado, según los liberales, debe centrarse en reducir y flexibilizar las barreras a la formalización del mercado laboral. En el otro extremo ideológico, donde el Estado se le concibe como intervencionista, la informalidad es el resultado de la exclusión sistémica, debido a que los trabajadores informales no eligen estar fuera del sistema, sino que han sido marginados por un modelo económico que no logra generar suficientes empleos de calidad, como se expuso en el apartado anterior; desde este ángulo ideológico el Estado es el responsable de garantizar derechos laborales y generar políticas activas de inclusión y calidad en la empleabilidad, para ello, su institucionalidad regulatoria será fortalecida y tenderá a dar acceso a beneficios sociales al sector informal. Por lo tanto, se podría señalar que existe un vínculo entre institucionalidad y el marco ideológico dominante, el cual, rige tanto la interpretación de la informalidad como las soluciones propuestas, ante esta situación, que puede llegar a ser precaria para una parte de lo sociedad que se encuentra en esa condición de empleabilidad; de ahí la importancia de tomarla en cuenta en un análisis profundo de la empleabilidad informal en el mercado de trabajo.
La ideología de un país o territorio sirve de plataforma fundamental, para generar las condiciones institucionales que posibilitan o limitan la informalidad laboral, en cualquiera de sus formas, y que, si se estimula, puede llevar a la precarización a una parte de su sociedad.
International Network for Knowledge and Comparative Socioeconomic Analysis of Informality and the Policies to be Implemented for their Formalization in the European Union and Latin America
Horizon Europe Project 101182756 — INSEAI 2023